miércoles, 9 de mayo de 2018

Aforismo libro en pocas palabras


"Un aforismo es un libro en pocas palabras."

Desde muy chica descubrí en la biblioteca de mi abuela un libro titulado “Estudios Morales - El diario de mi vida” de Lucio V Mansilla. En ese episodio que se dio prácticamente de casualidad, conocí el vasto océano de los aforismos y apotegmas, gracias al entrañable autor de “Una excursión a los indios Ranqueles”.

De inmediato me vi inmiscuida en todos los vericuetos que proponen los aforismos: la ironía, la sagacidad, el humor, la filosofía y el hermetismo.  Fui amalgamando a mi forma de pensamiento estas verdades filosas que a veces nos cuesta reconocer en una primera instancia, pero que pronto se van metiendo como agujas en el ejercicio de pensar.

Los escritores de aforismos pretenden economizar las palabras al máximo. En el género aforístico "menos es más" o se podría decir de mejor manera, como lo afirma Alejandro Lanús: "Un aforismo es un libro en pocas palabras". Esa forma de expresión mínima, dada como sentencia, da lugar a que el lector tenga que completar el pensamiento y acabarlo en su interior.

Hubo corrientes de escritores de aforismos que van desde lo filosófico: Nietzsche, Ciorán, Wittgenstein, o a la búsqueda de lo moral: Chamfort, Joubert o el propio emarqués de Vauvenargues, por citar algunos. También hay otros escritores que están en una introspección personal, entre lo poético y lo filosófico: donde se destacan los argentinos Raúl Gustavo Aguirre, Antonio Porchia y Alejandro Lanús.

Si tuviera que destacar algunos libros de aforismos, me quedaría con tres, el del rumano Emil Ciorán “En las cimas de la desesperación”, las “Voces” de Porchia y los “Umbrales" de Alejandro Lanús. En cada uno de estos libros uno nunca se encuentra con lo obvio, siempre aparece lo imprevisto, lo que no habíamos pensado de esa manera, pero que, sin embargo, se presenta como verdad.

Aforismos